Los testigos que Bermúdez da por válidos.:
La mañana del 11M, Jamal Zougham se trasladó desde un lugar no determinado, en un medio de transporte también desconocido, hasta la estación de Torrejón de Ardoz. Allí se subió al vagón 4 del tren que salió de Alcalá de Henares a las 7:14. Iba acompañado de otra persona, que no se ha podido identificar. Zougham se sentó en los asientos abatibles del lado izquierdo del tren, cerca de la puerta. Llevaba una mochila grande de color negro que depositó junto a su pie izquierdo, al lado de la papelera. Su acompañante se sentó delante del que llamaremos primer testigo, que observaba toda la escena desde el final del vagón, en el lado derecho, cerca de la puerta que comunica con el vagón de detrás, el 5.
Hasta aquí el relato del primer testigo pero, atendiendo a lo declarado por las otras dos testigos validadas por el tribunal, Zougham tuvo necesariamente que bajar del tren en la siguiente estación, San Fernando, llevando consigo la mochila. En esa breve parada debió subir de nuevo al mismo tren, esta vez al vagón de detrás, el 5. Atravesar el mismo hacia la parte de delante, golpeando el hombro derecho de una señora, la segunda testigo, que estaba sentada en el lado izquierdo del tren según el sentido de la marcha, en frente de su amiga, la tercera testigo. Acto seguido, sin detenerse, Zougham tuvo que abrir la puerta que comunica los vagones 5 y 4, golpeando con ella a un señor que estaba leyendo un libro, o una carta, (según una u otra testigo). Cruzar la puerta y pasar al vagón 4, donde había sido visto minutos antes por el primer testigo. Todo ello sucede en menos de 8 minutos, que es el tiempo que tarda el tren en realizar el recorrido entre las estaciones de Torrejón, San Fernando y Coslada.
Hasta aquí lo que nos cuentan los testigos. Pero como el Tribunal deduce que el artefacto que explotó en la parada de Santa Eugenia es el que portaba Zougham durante este extraño recorrido, el terrorista debió atravesar el vagón 4, pasando delante del primer testigo, y llegar a la mitad del tren, abriéndose paso entre la gente. Colocar allí la mochila bomba, concretamente en el lateral derecho del tren, entre las puertas 2 y 3, posiblemente en la balda portaequipajes.
Aparte de la falta total de lógica en el proceder del terrorista, hay algo más en la declaración del primer testigo, el del vagón 4, que nos puede hacer pensar que la persona que vio no es la misma que la que vieron las otras dos en el vagón 5. Dice, en su declaración, que no pudo seguir observando a los desconocidos, debido a que entró bastante gente en el vagón con posterioridad. Pero para que los tres testimonios sean concordantes, hemos visto que Zougham se tuvo que bajar en la siguiente parada después de Torrejón, antes de que entrara nadie que pudiera impedir al testigo seguir observándole. Además de que en ningún momento de su declaración menciona que el sospechoso volviera a entrar en el vagón por la puerta de atrás, justo al lado de donde estaba él sentado.